El hijo de la Argiva. Perseo, rey de Micenas

lunes, 12 de abril de 2010
A los días de la muerte de Arcisio, Perseo ofició los funerales de su abuelo. Allí acudieron los Reyes de las principales ciudades de la Hélade, entre ellos Preto, rey de Tirinto y hermano de Arcisio. Tras la ceremonia, en la que el cadáver del rey fue incinerado y sus cenizas guardadas en una urna que reposaría en Argos, Preto se acercó a Perseo:
“¿Qué harás ahora?” inquirió el rey.
“Viajaré por el mundo” respondió Perseo tristemente “no puedo permanecer en una tierra que he mancillado”
Preto sonrió pensativo, sus ancianos ojos parecían chispear, y dijo:
“Arcisio era mi hermano gemelo, estuvimos en guerra durante muchos años. Hicimos temblar la tierra con nuestros ejércitos una y otra vez hasta que envejecimos y él tuvo a Dánae. No voy a permitir que su nieto lleve la vida que me has descrito”
“¿Qué se puede hacer?” preguntó el joven.
“Te purificarás trabajando para el dios Apolo en Delfos hasta que éste lo estime oportuno, luego reinarás en mi ciudad, Tirinto. A cambio…” el anciano lo dejó en suspenso.
“¿A cambio de qué, rey de Tirinto?” Perseo le miró con desconfianza.
“A cambio de que cedas desde este instante los derechos del trono de Argos a mi hijo Megapentes” dijo con una sonrisa Preto.
“Hermano de mi abuelo, sois muy astuto” dijo el joven “pero no tengo más opción que admitir tus condiciones. Así será”

Un tiempo después Perseo, rey de Tirinto, comenzaba la construcción de una inmensa ciudad con vocación de capital del mundo griego. Las murallas de la ciudad de Micenas, la rica en oro, nacieron junto con el tercer hijo de Perseo, Esténelo, quien reuniría en su persona las coronas de Argos, Tirinto y Micenas.


"Y esta es la historia que contó el anciano ciego de Tirinto a sus oyentes" dijo el abuelo "pero estos no creo que se quedaran tan dormidos como vosotros"
Los pequeños estaban hechos un ovillo en la alfombra. Se habían quedado totalmente dormidos con la melodiosa voz del abuelo.



Fuentes que se han consultado para realizar esta versión:

Apolodoro de Rodas, Bibliotheca Mitologica
Hesíodo, El Escudo.
Horacio, Odas, III, 16.
Ovidio, Metamorfosis, IV
Píndaro, Perseo, en Apolodoro de Rodas, Bibliotheca Mitologica

1 polemoi:

Dafne dijo...

Me ha gustado mucho esta versión. Es larga para leerla de un tirón (ya sabes que odio leer en el ordenador xD)pero, al haberla publicado en diferentes capítulos, se hace corta ^^
A la espera de nuevos relatos.

Un beso.

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